
Alejandro Micó
Alejandro cuenta cómo empezó a emprender, cómo nació Sunalizer y cómo la crisis energética de 2022 impulsó el negocio hasta los 4M€ de facturación… y luego lo tensionó hasta el cierre.
Palabras clave: energía solar · crisis energética · hardware · fracaso · resiliencia
🎬 Episodio
📧 Resumen del episodio
“Lo que aprendí cerrando una empresa de 4M€ de facturación”
En 2022, Vladimir Putin invadió Ucrania, el precio de la luz se disparó y Sunalizer pegó el petardazo. De 6 personas a 20. De facturar poco a transaccionar 4 millones de euros en placas solares. "Es como estar sentado en el coche y acelerar a fondo. Te pegas al asiento". Quince meses después, Sunalizer cerraba. Alejandro vino a contarlo todo, sin filtros.
Si ya levantaste ronda o estás pensando en hacerlo, esta entrevista debería ser de lectura obligada. No por catastrofista — por todo lo contrario. Es uno de los relatos más honestos sobre lo que pasa cuando un problema parece grande pero no duele lo suficiente al cliente, cuando creces a base de viento de cola y cuando descubres que la presión de los inversores no es la peor: la peor te la pones tú.
Lo que se llevó Alejandro a casa:
1. El problema tiene que doler y los ingresos tienen que ser recurrentes. Sunalizer ayudaba a la gente a instalar paneles solares — "un propósito brutal". Pero la verdad fea es que la instalación es one-shot: cobras una vez y adiós. "Si vuelvo a emprender será con el dinero de los clientes, con algo recurrente y con un problema que duela más. Aburrido. Que sea muy aburrido". El glamour cuesta caro.
2. Las "Staff Apps" vs los trasatlánticos. Hay una mística en torno a las startups que esconde una realidad incómoda: muchas de las empresas que celebramos por levantar 10M€ acumulan pérdidas año tras año. Mientras tanto, una empresa de toda la vida que hace pipas o conducciones eléctricas factura sin ruido durante décadas. La pregunta provocadora de Alejandro: ¿de verdad quieres montar un transatlántico o quieres montar lo que hoy lo está petando en LinkedIn?
3. Levantar ronda no es sumar dinero — es sumar presión. Sunalizer cerró rondas con inversores cordiales, que les dejaron libertad y no les apretaron. Y aún así, "tienes una presión muy fuerte por crecer. Tienes que correr y eso hace que no pienses bien". El dinero, dice Alejandro, es para ir más rápido. Pregúntate honestamente si quieres ir tan rápido — y si tu problema lo aguanta.
4. No eres tu empresa. Esta es probablemente la parte más dura del episodio. Cuando metes 60 horas semanales, las fronteras desaparecen: si la empresa está bien, tú estás bien. Si está mal, tú estás mal. "Y eso es una mierda, eso afecta a mucha gente. Yo el primero". Trabajar la identidad fuera del proyecto no es opcional cuando juegas a esto.
5. Discutir fuerte con tu socio. Pero después, una caña. Su socio Diego estaba en Brasil, él en Valencia. Llegaron a gritarse desde una sala con la ventana abierta mientras el equipo se asustaba detrás. La regla: discutir por el negocio, nunca personal. Y "estar en desacuerdo, pero comprometerte igual". Si pruebas algo en lo que no crees, pruébalo de forma sincera.
"Mi consejo a un chaval de 19 años: no emprendas. Vete a trabajar, equivócate con el dinero de otros. Cuando tengas el culo pelado, monta algo. La vida es muy larga y dicen que tienes que montar tres empresas que fallen para llegar a la cuarta exitosa. Pues oye, no te lastres. Disfruta el camino."
— Alejandro
Para llevarte al lunes: mira tu modelo de negocio y pregúntate dos cosas — ¿el dolor de mi cliente justifica que pague de forma recurrente? ¿O dependo de que me sigan llegando clientes nuevos para sobrevivir? Si la respuesta a la segunda es sí, sabes lo que toca.
